Creación

Donde estudiamos, leemos, debatimos sobre los principios artísticos que nos guían y motivan. En él experimentamos las nuevas tendencias de teatro, música y danza, arte en acción,  tanto a nivel corporal como a nivel intelectual. “Una toma del arte”, una responsabilidad estética, que implica una ética. También una relación “de cortesía como tradicionalmente existía entre el anfitrión y su invitado”, es decir, entrar a las diferentes zonas del arte como a un espacio nuevo donde se abren puertas y ventanas, donde otros hablan y se trata de comprender, dialogar (ya sea con el ritmo, el color o la palabra).
Cuanto más avanzamos en la experiencia artística, más personal, más singular, resulta la vivencia, y la obra de arte es la expresión necesaria de una “rica” subjetividad que se enlaza con lo colectivo.  En esta época -que se presiente (o se sabe) de decadencia o de graves conflictos- serán las expresiones del arte las que emanarán los indicios de una vida “humanamente” viva.

Reflexión de Akántaros sobre el teatro:

El teatro nace cuando el ser humano descubre que puede observarse a sí mismo y, a partir de este descubrimiento, empieza a inventar otras maneras de obrar.

A través de los siglos se ha definido el teatro de mil maneras distintas. De entre todas ellas  la más acertada, tal vez, sea la de Lope de Vega: “Un tablado, dos seres humanos y una pasión”. Dos seres, porque el teatro estudia las múltiples relaciones existentes entre los hombres y mujeres que viven en sociedad. El teatro es un diálogo de palabras y acciones, es conflicto, es contradicción, enfrentamiento. La acción dramática es el movimiento de esa confrontación de fuerzas.

Además, el teatro implica un espacio estético, que posee propiedades gnoseológicas, es decir, propiedades que estimulan el descubrimiento y el saber, – propiedades que inducen al aprendizaje, El teatro es una forma de conocimiento.
Este espacio posee la misma plasticidad que el sueño (las mesas se pueden transformar en aviones, las escobas en caballos, la silla puede ser el trono de un rey, una rama simboliza un bosque) si bien posee la rigidez del espacio físico.

Las artes escénicas liberan la memoria y la imaginación, las emociones y los sentimientos.
La invención del teatro es una revolución del tipo copernicana: en nuestras vidas cotidianas vemos la situación en la que estamos, pero en  escena tenemos la posibilidad de ver la situación y a nosotros mismos dentro de esa situación a la vez que los demás observan y se interrogan. Las propiedades del teatro admiten que el conocimiento se efectúe mediante los sentidos y no solo por medio de la razón.

Reflexión de Akántaros sobre el danzar:

Danzar, moverse de un lado a otro. Etimología que se discute, períodos de prohibición. Palabra danzar, decirla -que ya implica una acción- es un movimiento transgresivo. Espacio y tiempo cuestionados, danzados.

Es a través de compartir las experiencias artísticas-educativas que deseamos, desde Akántaros, explorar nuevos territorios, tanto que se logre dejar de lado la maquinaria colonizante, que vigila, domestica, para hallarse en los cuerpos propios, en un movimiento de continua desterritorialización. Y convocarnos a un Entonces baila.

Reflexión de Akántaros sobre el arte de acción:

En los cincuenta del sigo XX el filósofo J. L. Austin acuña la noción de performativo, una categoría del lenguaje que implica “hacer” algo: promesas, contratos, matrimonios, bautismos de barcos.

Las performances adornan y remodelan el cuerpo, cuentan historias, permiten que la gente juegue con conductas repetidas (se presenten y re-presenten esas conductas).
Cada performance es única, distinta de las demás. Hay repetición, pero lo mismo no es lo mismo.
Y el cuerpo es metáfora y materia; sujeto y objeto; texto y lienzo; significado y significante.
Las performances, en las sociedades que reprimen los deseos, expanden significación.
Cuestionan continuamente:
el valor dinero;
el valor religión;
dolor – placer;
arte-vida;
sexualidad-género;
comportamiento público-privado;
invisibilidad-percepción-colonización de la mirada;
si hay diferencia entre hechos y apariencias…

Las performances son una dialéctica de flujos. Hay reflexividad. Cubren un gran espectro: desde lo teatral, la danza, el ritual hasta el entretenimiento (popular). Se trabaja con yuxtaposiciones, miradas de puntos de contacto, tensiones y lugares sueltos, creando un lazo social y su continuidad en la trama.  En sus composiciones cuentan los múltiples saberes en otro modo del contar/hacer.